5 recursos para ser una persona segura de sí misma
por Daniel Colombo
¿Tienes tanta confianza en ti cómo te gustaría? Sin dudas, es una pregunta con truco,
porque en algún momento, todos sentimos gran autoconfianza, y en otros, decaemos.
La auto confianza te permite tener seguridad de ti en los distintos aspectos funcionales
de la vida. Se trata de una parte de tu espíritu interno que constituye la base del
equilibrio emocional, para afrontar mejor las tareas, desafíos y superarte
permanentemente.
La falta de confianza limita el potencial, porque construye un muro entre quién eres y
lo que quisieras ser. Es en esa brecha de ausencia de auto percepción positiva de ti que
pierdes, porque permites que otro tipo de estímulos restrictivos tomen su lugar.
Por ejemplo, si has crecido en entornos opresivos, sometimiento, falta de valoración
en tu infancia, pérdidas y angustias no superadas, es factible que la confianza no esté
presente de la manera adecuada.
La buena noticia es que la seguridad en ti que se basa en la auto confianza es una
habilidad; y como tal, se puede entrenar y desarrollar.
Beneficios de confiar en uno mismo
1) Mayor autonomía para decidir
2) Sentido de disfrute
3) Mejora la satisfacción sobre quién eres y lo que puedes lograr
4) Afrontas los problemas con decisión
5) Disminuir las dudas acerca de tu potencial
6) Ayuda a equilibrar tu estilo de vida de lo real a lo que deseas
El origen está en una emoción
La emoción del miedo es transversal a la falta de confianza. Es posible que ante
determinados estímulos internos o externos, tu valía disminuye tanto que te sientes
poca cosa y piensas que no eres capaz de afrontarlos.
Sin embargo, el miedo puede ser un motor para impulsarte más allá de esa barrera
invisible para proyectarte más allá de la limitación.
La clave está en tomar acción. Los humanos reviven permanentemente el instinto
reptiliano de afrontamiento o huida de las situaciones: en el caso de la falta de
seguridad y confianza en uno mismo, es este último el que prevalece, anteponiendo
todo tipo de excusas y consideraciones que limitan tu expansión más allá de la zona
conocida o habitual.
Sentir miedo es normal: el desafío aparece cuando te limita y coarta todo tipo de
despliegue y desarrollo.
El origen del miedo en la ausencia de auto confianza puede ser total (te sientes
totalmente anulado para tomar decisiones por mínimas que sean) o parcial (en ciertas
situaciones o estímulos es donde se manifiesta la falta de seguridad).
Por lo general, hay dos enormes motores de este limitante, y son:
1.- El miedo a fracasar
Las personas con mayor indecisión interna son las que fantasean negativamente la
mayor parte del tiempo. Como el miedo es una construcción interna sobre una
expectativa externa aparentemente real (en tu mente), es posible deconstruirla para
reconvertirla en algo pro-positivo que te impulse hacia adelante. Por día tenemos
aproximadamente 12.000 diálogos internos, cuando hablamos con nosotros mismos.
Empieza por observar esa auto charla, a detectar qué tipo de palabras te dices, y con
qué niveles de certeza le prestas atención y actúas en consecuencia.
En general, el miedo al fracaso se siente como una emoción muy potente que traba,
estanca y limita todo tu accionar; por lo que es posible cambiar las cadenas de
creencias que tienes dentro, para cambiarlas por otras más funcionales para alcanzar
tus metas y objetivos.
2.- Los pensamientos negativos recurrentes
Tenemos unos 60.000 pensamientos diarios; de esos, hay personas que piensan en
negativo el 90 % del día; así que puedes imaginar el resultado que obtienen en sus
vidas.
Uno de los mayores problemas son estas advertencias de fracaso que dices
internamente, lo que, como resultado, generas profecías auto cumplidas. Es decir que,
a través de las emociones y sentimientos de tu mente subconsciente, llevas eso que
piensas a la realidad, y allí, sencillamente pierdes.
Es posible entrenar en desarmar ese sesgo cognitivo inconsciente de pensar en
negativo casi todo el tiempo, para llegar a cierta neutralidad funcional para que
también impulses tu potencial en vez de restringirlo.
5 recursos para ser una persona segura de sí misma
Para empezar a tener más confianza en ti, aquí va una caja de herramientas para
practicar diariamente; no toman demasiado tiempo y verás resultados si lo haces con
continuidad:
1) Postura corporal
La postura erguida y los hombros hacia atrás es conocida como la pose del superhéroe
o heroína. De hecho, en todos los dibujos animados y cómics los encontrarás con este
“súper poder”. En la Universidad de Harvard experimentaron con 42 participantes. A
un grupo le pidieron que tuviesen esa postura de triunfo durante dos minutos, y a
otro, una postura de derrota (hombros caídos, vencidos, hacia adelante, cabeza
gacha). El resultado arrojó que quienes tenían la postura erguida revelaron
sentimientos de poder, fuerza, entusiasmo y confianza, mientras que el otro grupo
aseveró sentir abatimiento, angustia, poca auto estima, bajo rendimiento.
Herramientas: Antes de una situación estresante o difícil, hacer la postura del
superhéroe o heroína durante 3 minutos, respirando lentamente y llenando toda tu
capacidad de aire. También funciona abrir los brazos como si ganaras una maratón,
hacer saltos repetidos unas diez veces como festejando; estirar la columna con los
brazos hacia arriba debajo de la ducha; y cantar o silbar en forma alegre en todos los
momentos donde sea factible.
2) Tomar decisiones
Un factor decisivo para adquirir auto confianza es la habilidad de decidir. A muchas
personas les cuesta lograrlo, ya que implica un riesgo: las cosas pueden salir bien o no
tanto.
Herramientas: empieza por decisiones pequeñas hasta adquirir la destreza de elegir las
mejores opciones; evita que otros elijan por ti (por ejemplo, la comida en un
restaurante); analiza, pero no demores la decisión, lo que se llama “parálisis por
análisis”; piensa en qué es lo peor que puede suceder respecto a la decisión que tomas
(en general las consecuencias tremendistas son producto de la fantasía, más que de la
realidad).
3) Detecta cuáles son tus botones de inseguridad y supéralos
Todos tenemos algunas teclas internas que, cuando se activan, nos hacen sentir
especialmente inseguros. Si logramos detectarlas, habremos superado estas barreras
invisibles que traban nuestra seguridad.
Herramientas: trabaja con un psicoterapeuta en casos muy limitantes, ya que habrá
que bucear en el inconsciente. En otras situaciones, un coach experimentado o un
experto en programación neuro lingüística pueden ayudar a esclarecer y reestablecer
el circuito interrumpido de inseguridad interna para apoyarte en tu fortalezas.
4) Enfocarte en los logros, en vez de los fallos de tu vida
Una visión frecuente de las personas inseguras es que se enfocan demasiado en los
fracasos o situaciones catastróficas.
Herramientas: haz diariamente una lista de pequeños logros (siempre los hay); detecta
los avances en aspectos mínimos para reforzar el centro de recompensa del cerebro -el
lugar del auto reconocimiento-; trabaja en tus modelos mentales limitantes, para
detectar creencias y paradigmas que pueden estar coartando tu seguridad.
5) Reevaluar el estrés que produce que baje tu auto confianza:
Sin dudas, la falta de seguridad en uno mismo es motivo de estrés. Es posible que
sientes que te empequeñeces frente a situaciones de la vida, y aparece la falta de
asertividad para actuar.
Herramientas: engaña a tu cerebro con palabras superadoras sabiendo que lo que
necesitas gestionar es el miedo (aunque te parezca raro, háblale y dile directamente:
“Lo sé, eres tú, el miedo que quiere frenarme. No lo conseguirás esta vez.”). Al hacerlo
y ponerle palabras esa emoción pierde potencia. Trabaja con afirmaciones: son una
herramienta excelente para avanzar (ejemplos: “Yo puedo”, “Soy valiosa y supero éxito
esta y cualquier situación que se presente”, “Me amo y me acepto como soy”). Cambia
las palabras que describen la emoción que sientes: por ejemplo, en vez de decir
“Tengo pánico de esta reunión con mi jefe” di con fuerza e internamente: “Me
entusiasma poder tener la reunión con mi jefe, y tomaré esta experiencia para
aprender y avanzar”. Estas fórmulas cambian la bioquímica de tu cuerpo, y, por lo
tanto, el resultado que vas a obtener.